The XX. Las dos equis, la doble equis que marca el centro del corazón.
The XX han sido una de las revelaciones del año. Cuatro chavales metidos en un estudio durante un año pocas veces hacen discos tan intensos como su debut. A saber, The XX: The XX
La música underground normalmente no tiene soplos en el corazón como estos porque tiende a tener unos myspace muy guarros, una información muy desordenada y una continua matanza a base de vejar tanta novedad que llevarse a la boca.
La música underground sobre todo se encuentra indispuesta. Deja de ser pop, que viene de popular, porque los martes tiene resaca, los miércoles está decente y el fin de semana está para que no la llames.
Pocas veces hay ósmosis entre lo que escucho en my home y lo que escucha mi madre, lo que escucho en la cafetería tomando café y la melodía que escucha el de Cadena Cuarenta. Mucho mejor sin duda, Radio Gladys Palmera.
A veces tanto aislacionismo es desesperante y me pregunto en qué… fallan los demás.
Las dos equis son cuatro chavalotes cargados de poesía, que se encierran durante un año en un caja de zapatos pagada por su discográfica, (con los tiempos que corren) a ver nacer canciones con la piel de la noche in blue, el corazón electrónico y unos ojos tristes de Everything but the Girl.

Todo esto que os cuento a los cuatro locos y locas que andáis por esta web lo podéis escuchar aquí, vía Spotify.
Su disco es una delicada caricia en el oído. Muy depurados, muy bien vestidas y muy esenciales, The XX tardan trescientos días en dejar en el hueso unas canciones tristes y bailables. El baile es más contemporáneo si se baila triste.
Es un disco para las cosas íntimas. Follar es la más obvia. Hacerlo con amor y con la persona adecuada tiene un plus en estos tiempos de mete-saca y gimnasia porno ¿por qué las adolescentes reproducen lo que ven en el porno?
También sirve para decorar la madrugada de la gran ciudad. Gran Vía en la madrugada de un miércoles madrileño o centro de Valencia, pasando por el río, medio escurrido entre la noche y la mañana. Es esa melancolía innata a la urbe, que los indígenas no la sienten porque no tienen corazón y los de fuera nos mata alguna que otra noche. Es la melancolía del “Missing” de Everything but the Girl o la del “Protection” de Massive Attack.

“Islands” es su un single virado a azul que viene acompañado de un estupendo vídeo que merece la penar comentar y sobre todo ver.
Dirigido por Saam Farahmand, es una pequeña gema entre tanto vídeo cutre en Youtube.
Sintético, elegante, repetitivo, se nos muestra a The XX colocados en medio de una coreografía que cuenta tanto como la letra de la canción (traducida más abajo).
El vestuario de los bailarines y su peinado, la desazón de los XX sentados en el sofá mientras avanza la cosa, ella que se levanta cuando a acabado de cantar, él que lo hace como hundido, la última bailarina danzando en medio de las llamas mientras que una vouyeur XX la observa.
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Posted: Junio 6th, 2011
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Teniendo que viajar a Valencia cada semana, preparo con delicadeza cds que me harto de cantar cuando estoy en la autopista. Una carretera que me deja tiempo para rodar mi propia road movie diaria.
En esos kilómetros muertos, encuentro el tiempo para recapacitar, para amargarme, para pasarlo en grande en ese veloz karaoke alternativo en el que se convierte mi coche. Esos mágicos cds, que no paro de berrear, tienen joyas. Perfectos diamantes pulidos , que me recuerdan porque escribo música aquí de vez en cuando. Ah, también porque la escucho de forma tan metódica, como una vieja loca pop.
Antònia Font (AF) son el padre, la madre y el espíritu de ensaimada divina de Manel, Conxita, The New Raemon, La petita França y bla, bla.
Antònia Font además son los locos terrestres, la lisergia sideral cotidiana, esa que te muestra lo cotidiano como si vinieses de Marte, ese mirar diferentes (inquitante y mortífero, alegre y optimista). Como si desconocieses tu casa. Magia y sensibilidad. Magic and sensibility.
En esta glosa cercana y tragicómica, sin salvajes cuchillas de mercurio; se empapa de ese pop oblicuo, tan trans-canción, adulto y misterioso.
Las mejores canciones de AF son:
- Darrera una revista
- Productes de neteja
- Dins d´quest iglú
- Batíscafo Katiuskas
Cada una diferente de las demás, cada una con una chispa espacial, con un trepidante ritmo emocional diferente, con un latido diferenciador. Dicen los sesudos críticos de pop que escriben por obligación que son la veta sobre la que se monta esa escena tan barcelonesa y de pedriguí que forman los grupos que he mencionado al principio de esta entradilla.
Si Manel., The New Raemon, Mishima, Refree y bla, bla, bla tienen un timonel poético, un espejo en que mirarse, copiar y ver lo guapos que quedan en las revistas trilirís y en El País; son en definitiva AF. Son la nueva música que se trajeron de donde menos se esperaba que hubiese pop, Mallorca.
La miga de la cosa está en ser universal hablando de lo que te pasa en casa, en tu pueblo. Casi nada.
A grandes rasgos y zarpazos, AF son grandes y líricos por lo siguiente:
- Son un grupo pop, lírico y poético
- Sobredimensionan los temas del pop.
- Pau Debón, es voz cercana
Quien esté aburrido de leer que lo deje, los que estén interesados que sigan.
Antònia Font son un grupo pop, lírico y poético
No engañan a nadie: tecladitos, guitarrita, bass, batería y Pau Debon. Sus canciones no dejan de montarse con lo de toda la vida: el aceite de casa de mama beatle (porque fue el primero que nos llevamos a la boca).
“Darrera una revista” son cuatro baquetazos junto a cuatro guitarrazos más. La materia prima es la eterna rueda de todos los locales de ensayo.
Antònia Font son el mejor grupo pop, por su lirismo, por su música, por la profunda melancolía que transmiten y por la alegría desaforada que contagian. Por la paleta de colores que son capaces imprimir. Por las macetas y por considerar que su público es adulto y razonablemente poético, tanto como ellos.
“Darrera una revista” son cuatro tíos tocando. Y no. Es también la bella historia de una relación que se apaga. Tiene en su simpleza la argamasa poética de la emoción. Unas notas de teclado que ponen melodía más que a la canción a esa ventana desde la que se mira fumando.
Sus parones, las delicadas líneas de guitarra, el interludio con los patitos de goma y Pau Debon generan en el oyente la melancolía taciturna que tocaba Chet Baker, la eterna sensibilidad de Caetano Veloso cantando “Terra” o “Odara”.
Sobredimensionan los típicos temas del pop.
La destrucción o el amor. El amor o la guerra. El odio o el amor. El odio al amor-amor. El amor como amor-amor. El amor como motor a reacción y el amor y la mierda. Basta de amor.
El amor, el eterno amor y la jeriguilla del yonki. El amor es un tema capital pero privado. Odio todo el pop melifluo que tiene el amor su razón de ser. Vivan las canciones que no hablan del amor.
“Productes de neteja” son el antídoto perfecto. No es la mejor, pero es la más espacial. Una fotografía cotidiana, doméstica, conocida por todos. Son los productos de limpieza que hay debajo del fregadero.
Seguir la constante ascendencia de la guitarra acústica hasta el viraje eléctrico, desquiciante y caótico. Esos delicados hilos de teclado que hace de fondo marino.
Pau Debón es una voz cercana
Hay cantantes anti-canto: Triángulo de Amor Bizarro, Los Planetas, La Polla Records
Hay voces sobresalientes: Ute Lemper, Falete, Portishead
Hay voces menospreciadas: Sidnead O´Connor, Marilyn Monroe, Bambino
Hay voces generadoras de tantas emociones que llegan a doler: Enrique Morente, Camarón, Anthony and the Johnson
Hay voces calladas: Norah Jones, Dusty Springfield, Tok Tok Tok
Hay voces que sin ser perfectas sirven para darle tintineo al cuerpo: Diego Carrasco, Mártires del Compás, Tom Waits
Hay voces alegres desde la entrada: La Casa Azul, Pata Negra, Manos de Topo
Hay voces soul: Marvin Gaye, Al Green, Isaac Hayes
Hay voces de mujer negra: Erykah Badu, Aretha Franklin, Janis Joplin
Hay voces de ultra tumba: Diamanda Galas, Napal Death, Trenz Reznor
Hay voces chiripitifláuticas y norteñas: Björk, Camilla, Bobby Mcferri
Hay voces que prometen: Las Migas, Oníric, Nacho Umbert
Hay voces divertidas: La Casa Azul, Pata Negra, Albert Pla
Hay voces nacidas con otras voces: Vainica Doble, Las Grecas,Las Niñas
Hay voces candentes: Astrud Gilberto, Vinicius de Moraes, Macy Gray
Hay voces sin mácula y frías como el hielo: Dianna Krall, Michael Bublé, Dido
Hay voces de otros tiempos: The Doors, El Niño Gusano, Love, Tim Buckley
Estaba la voz: Frank Sinatra
Hay voces como la de Leonard Cohen y Rufus Wainwright
Hay voces francesas y refifis: Jacques Brel, Serge Gainsbourg, Dominique A.
Hay voces detrás de unas gafas de pasta: Elvis Costello.
Por último está la voz cercana y color tierra de Pau Debon. Pau Debon canta metiéndose en la cama y contándote las cosas como si te fueras a dormir en un abrazo conocido y familiar.
No es que sea el mejor cantante del world, ni por asomo; pero la electrónica es una mierda sin cristal en el cuerpo porque nadie canta. Porque en medio del mercurio que genera el ordenador, cuando en esa química cuántica alguien canta, alguien ya te está acompañando, alguien está contigo y te guía en la canción.
Dentro de la música pop no hay nada más cercano, humano y primitivo que la voz humana o alguien aporreando algo de una forma rítmica. Todo lo demás, lo que está electrificado de más, no tiene ese carácter primigenio, de inconsciente colectivo como raza que puede llegar a tener la voz humana.
Por eso puede llegar a emocionar géneros profundamente vocales a un neófito del gospel, del flamenco, del soul o de Nusrat Fateth Ali Khan.
No es que Mozart fuera una mierda cuando tocaba música intrumental, pero donde se ponga Ultra Naté, que me quiten lo bailao.
Debon canta en AF ni hacia fuera (ColdplaY, U2) ni hacia dentro (“Caja del diablo“, Los Planetas). Canta cercano, haciendo un tête à tête cordial y familiar. Canta sentado, mientras toma café, mientras te dice las cosas importantes con la voz tranquila y cercana
Letra traducida Darrera una revista .
DETRÁS DE UNA REVISTA
Y cuando salió el sol, después de cuatro días
pensabas y fumabas detrás de una revista.
Son demasiados domicilios de mover todos los muebles,
recetas italianas, es demasiado tiempo en obras.
Y cuando salió el sol, después de cuatro días
y dijiste « ¿has visto?», supongo que con una sonrisa.
Me gusta esta escalera, con la bombilla desnuda,
me gusta esta casa, tengo que comprarme una.
Y cuando salió el sol después de cuatro días
pensabas y fumabas y dijiste « ¿qué miras?»
Y los días no se aguantan, la vida me erosiona,
me anula y me hipnotiza esta grapadora,
me ruedan por la cara suicidas y neuronas,
ya no sé qué me queda, y no sé si me funciona.
Debajo del humo inmóvil de mi otro cigarro
tomarás una cerveza y yo un martín bianco,
y como dos asteroides que han desviado su ruta
diremos que ha sido fantástico, diremos que ha sido la luna.
Posted: Abril 25th, 2010
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